Mujer, madre y trabajadora al mismo tiempo ¿es posible?

Este es un país de más mujeres que hombres. El INEGI en su censo del 2010, reportó que existen en México 57 millones de mujeres y 55 millones de hombres, imaginemos ahora cuántas más somos. Ahora bien, en los puestos de poder y altos mandos, la superioridad en número no se nota, es más, ni siquiera la equidad en número de puestos ocupados por mujeres y hombres. Evidentemente esto no es resultado de un factor de capacidad. Las mujeres somos igual de capaces que los hombres para tomar deciciones en puestos medios y altos dentro de cualquier organización, pero es un hecho que existen muchos obstáculos para que una mujer pueda ser, por ejemplo, mujer-madre y mujer-trabajadora, al mismo tiempo.

Lo que quiero decir es que se nos ha repetido hasta el cansancio por medios de comunicación y discursos de mandatarios que este es un “país de oportunidades”, pero esas oportunidades no son para todas y todos.

Como mujer-trabajadora y mujer-madre a la vez, he escuchado varias veces hacía a mí o a amigas, el argumento de jefes en el trabajo, “si prefieres dedicarte a tus hijos o la casa, puedes hacerlo y no tener que trabajar”, es decir, se nos obliga a elegir como si la triada mujer-madre-trabajadora no pudiera existir y ser efectiva. Vivimos en un país que no está preparado para ofrecerle a una mujer que ser madre y trabajadora de manera exitosa a la vez.

El otro factor es el que tiene que ver con los poderes públicos, realizar acciones para evitar la violencia contra la mujer y la discriminación es prioridad en el discurso público, el que se da ante las cámaras y reflectores, pero no lo es en el trabajo cotidiano de la mayoría de los quienes están en el poder.

“A lo mejor es porque no se dan cuenta, como no experimentan en persona la discriminación, la violencia y la desmoralización, no la sienten y por lo tanto no la combaten como deberían”, eso me decían hace poco en una plática al respeto, entonces habría que hacérselos ver, —pensé— pero muchas mujeres no están dispuestas a realizar acciones como charlas o movimientos con la intención de informar a otros hombres, sobre las condiciones que vivimos día con día por temor a las represalias.

¿Posibles soluciones a la violencia en contra de la mujer? Aunque suene cursi, estoy convencida que una solución, a largo plazo claro, pero efectiva, es regresar al origen, educar a niños y niñas con perspectiva de género, enseñarles desde pequeños el respeto a todos los seres humanos a través del amor, besar y apapachar mucho a los hijos y dedicarles tiempo para educarlos sin resentimientos, seguros de sí mismos y sin machismo o taras mentales.

¿Soluciones a corto plazo? Fomentar las agrupaciones de mujeres, la sociedad civil orrgaanizada es una fuerza demoledora para realizar la acción o cambio que se proyecte realizar. Muchas asociaciones civiles llevan a cabo ya este tipo de acciones, pero los recursos para realizarlas son siempre una limitante.

Mientras nos organizamos cada vez más y mejor, dejando de lado el miedo, creo que cada mujer interesada en que haya un cambio puede hacer algo desde su trinchera, escribir, difundir, dar el ejemplo en casa y educar con respeto y amor a sus hijos.

Autor: patriciagarfias

Este es un espacio para difundir el trabajo de quienes participan en el Laboratorio Literario Irene Duch