Mujer-trabajadora y mujer-madre exitosa, ¿es posible?

Este es un país de más mujeres que hombres. El INEGI en su censo del 2010, reportó que existen en México 57 millones de mujeres y 55 millones de hombres, imaginemos ahora cuántas comos en 2017. Ahora bien, en los puestos de poder y altos mandos, tanto de la institución privada como en la pública, la superioridad en número no se nota,  ya no digamos en puestos altos, ni siquiera en el número de empleos que se ofertan para mujeres. Evidentemente, esto no es resultado de un factor de capacidad. Las mujeres somos igual de capaces que los hombres, para tomar deciciones en puestos medios y altos, dentro de cualquier organización, pero es un hecho que existen muchos obstáculos para que una mujer pueda ser, por ejemplo, mujer-madre y mujer-trabajadora, al mismo tiempo.

Lo que quiero decir es que se nos ha repetido hasta el cansancio por medios de comunicación y discursos de mandatarios que este es un “país de oportunidades”, pero esas oportunidades no son para todas y todos.

Como mujer-trabajadora y mujer-madre a la vez, he escuchado varias veces hacía a mí o a amigas, el  siguiente argumento de jefes en el trabajo, “Si prefieres dedicarte a tus hijos o la casa, puedes hacerlo y no tener que trabajar”, es decir, se nos “sugiere” elegir, como si la triada mujer-madre-trabajadora no pudiera existir y ser efectiva. Vivimos en un país que no está preparado para ofrecerle a una mujer ser madre y trabajadora de manera exitosa a la vez.

Realizar acciones para evitar la violencia contra la mujer y la discriminación es prioridad en el discurso público, el que se da ante las cámaras y reflectores, pero no lo es en el trabajo cotidiano de la mayoría de quienes están en el poder.

“A lo mejor es porque no se dan cuenta, como no experimentan en persona la discriminación, la violencia y la desmoralización, no la sienten y por lo tanto no la combaten como deberían”, eso me decían hace poco en una plática al respeto, entonces habría que hacérselos ver, —pensé— pero muchas mujeres no están dispuestas a realizar acciones como charlas o actos de divulgación, con la intención de informar, sobre las condiciones que vivimos día con día, algunas, por temor a las represalias, y las que sí están dispuestas, en la mayoría de los casos, no están organizadas o desconocen los mecanismos para llevarlas a cabo.

¿Posibles soluciones a la violencia en contra de la mujer? Aunque suene cursi, estoy convencida que una solución, a largo plazo claro, pero efectiva, es regresar al origen, educar a niños y niñas con perspectiva de género, enseñarles desde pequeños el respeto a todos los seres humanos a través del amor, besar y apapachar mucho a los hijos y dedicarles tiempo para educarlos sin resentimientos, seguros de sí mismos y sin machismo o taras mentales.

Abrazar a nuestros hermanos hombres que sí están dispuestos a deconstruirse y reconstruirse después en el marco de los derechos humanos y con un nuevo enfoque feminista, desde el cual, su convivencia con las mujeres sea de respeto. Las escuelas para hombres ( grupos formales e informales) son útiles en este aspecto, hay que apoyarlas, fomentarlas.

¿Soluciones a corto plazo? Fomentar las agrupaciones de mujeres, la sociedad civil organizada es una fuerza demoledora para realizar la acción o cambio que se proyecte realizar. Muchas asociaciones civiles llevan a cabo ya este tipo de acciones, pero los recursos para realizarlas son siempre una limitante, sin embargo, optimizando sus recursos, concentrandose en la planeación estratégica, desde luego que se pueden realizar acciones.

Pero la sociedad civil organizada no son sólo las asociaciones civiles legalizadas, son los colectivos o hasta los grupos de amigas, que se proponen crear circulos, grupos de wats app, en las que se mantienen informadas, colaboran, se apoyan.

Mientras nos organizamos cada vez más y mejor, dejando de lado el miedo, creo que cada mujer interesada en que haya un cambio puede hacer algo desde su trinchera, escribir, difundir, dar el ejemplo  y educar con  y en el respeto y amor a sus hijos (en caso de que los tenga), hablar con sus amigos, dialogar, ayudar a reflexionar.

Cada acción cuenta. Cada comentario. Logremos que toda mujer pueda elegir entre ser mujer, madre o trabajadora o ser las tres, no como favor u oportunidad, sino como derecho.